Durante esta segunda sesión de clases el analizar el proceso de evaluación que actualmente ejecuto a la luz de los nuevos conocimientos me ha permitido identificar que la problemática principal para el desarrollo de un proceso evaluativo justo coherente, se debe al concepto de evaluación desde el cual basaba dicho proceso; consideraba a la evaluación como un proceso externo a la actividad de aprender, calificativo, desarrollado según criterios, centrado en el profesor, que considera solo las características de la asignatura, a través del cual es posible valorar un aprendizaje, que me suministra una retroalimentación con la cual era posible iniciar nuevos aprendizajes o realizar actividades de recuperación a la luz de lo esperado.
Según Bordas y Cabrera (2001) "Hoy el aprendizaje y la evaluación deben tomar en consideración el desarrollo del propio estudiante, es decir, sus expectativas, sus niveles iniciales, sus estilos de aprendizaje, sus ritmos e intereses..., sus necesidades y proyección futura", esto fundamenta que la evaluación no debe ser un proceso desarrollada en el profesor, sino más bien un instrumento en manos del estudiante para tomar conciencia de lo que ha aprendido; en lo respecta a considerar la evaluación como elemento externo del proceso de enseñanza aprendizaje Bordas y Cabrera (2001), cita a Litwin (1998) quien señala que actualmente la evaluación debe dar un paso más y dejar de ser un tema periferíco, sino que ha de ser una parte del contenido curricular de aprendizaje.
Estos nuevos conocimientos sobre el proceso de evaluación han creado en mí la necesidad de promover en mi práctica docente un cambio de actitud y mentalidad de dicho proceso, en lo delante de de considerar la evaluación como un proceso formador y no formativo, que corresponda a la meta de aprendizaje deseada, integrado al proceso mismo; Bordas y Cabrea (2001) expresan que "la evaluación he de ser entendida como un proceso que promueve el aprendizaje y no como un control externo realizado por el profesorado de lo que hace el alumno y cómo lo hace...más que un proceso para certificar o aprobar se coloca como participante, como optimizador de aprendizaje...evaluar no es "demostrar" sino "perfeccionar". por tanto mi nueva práctica evaluativa deberá pasar de un proceso para la valoración de resultados obtenidos a uno cuyo objetivo principal sea el aprendizaje, centrado no en el profesor sino en el alumno, asumiendo como criterio de selección de los instrumentos la diversidad de los alumnos y no solo las características de la asignatura e incorporando en todo caso estrategias del tipo cualitativo, las cuales según Bordas y Cabrera (2001) ponen en evidencia el proceso de aprendizaje que se realiza y no meramente sus resultados, favoreciendo aprendizajes profundos.
BIBLIOGRAFÍA
M. Inmaculada Bordas & Flor A. Cabrera (2001). Estrategias de Evaluación de los Aprendizajes Centrados en el Proceso. Revista Española de Pedagogía Año LIK, enero-abril, n.218.pp.25 a 48.